Control de la diabetes y complicaciones
Recibir unos análisis de sangre y ver que la glucosa aparece por encima de lo normal puede cambiar por completo la forma en que una persona mira su salud.
Al principio, la diabetes parece un problema sencillo.
“Dejaré los dulces.”
“Comeré menos azúcar.”
“Caminaré un poco más.”
Sin embargo, cuando empiezan las consultas médicas aparecen muchos otros términos: glucosa en ayunas, HbA1c, presión arterial, colesterol LDL, función renal, examen de fondo de ojo, neuropatía, medicamentos, insulina y monitorización continua de glucosa.
Entonces surge una pregunta bastante lógica.
¿La diabetes no era simplemente tener demasiado azúcar en la sangre?
En realidad, no.
Controlar la diabetes significa mantener la glucosa dentro de unos objetivos razonables y, al mismo tiempo, proteger los ojos, los riñones, los nervios, los pies, el corazón, el cerebro y los vasos sanguíneos durante muchos años.
La meta no consiste en tener un día perfecto.
La verdadera meta es construir una forma de cuidar la diabetes que pueda mantenerse durante toda la vida.
En esta guía veremos cómo se relacionan la alimentación, el ejercicio, los medicamentos, la medición de glucosa, el monitor continuo de glucosa o CGM, las principales complicaciones y los controles médicos periódicos.
Controlar la diabetes significa mucho más que bajar la glucosa
La diabetes mellitus es un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por niveles elevados de glucosa en la sangre.
En la diabetes tipo 1, el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas encargadas de producir insulina.
Como consecuencia, el organismo deja de producir una cantidad suficiente de esta hormona y necesita insulina externa.
En la diabetes tipo 2 ocurre algo diferente.
El organismo desarrolla resistencia a la insulina.
Eso significa que los músculos, el hígado y otros tejidos no responden adecuadamente a la insulina disponible.
Durante una primera etapa, el páncreas intenta compensarlo produciendo más insulina.
Con el paso del tiempo, las células beta pueden ir perdiendo capacidad para mantener esa producción.
Cuando la glucosa permanece elevada durante años, aparecen cambios metabólicos que pueden dañar los vasos sanguíneos y los nervios.
Entre ellos se encuentran el estrés oxidativo, la inflamación crónica, la disfunción endotelial y la acumulación de productos finales de glicación avanzada, conocidos como AGEs.
Si se dañan los pequeños vasos sanguíneos, pueden aparecer complicaciones microvasculares como:
retinopatía diabética
enfermedad renal diabética
neuropatía diabética
Si el problema afecta a las grandes arterias, aumenta el riesgo de:
enfermedad coronaria
infarto de miocardio
accidente cerebrovascular
enfermedad arterial periférica
Por eso, el tratamiento moderno de la diabetes no se limita a mirar la glucosa.
| Área que se controla | Indicadores habituales | Objetivo |
|---|---|---|
| Glucosa | Glucosa en ayunas, posprandial, HbA1c | Reducir hiperglucemia e hipoglucemia |
| CGM | TIR, TAR, TBR, GMI | Analizar patrones y variabilidad |
| Presión arterial | Sistólica y diastólica | Proteger corazón, cerebro y riñones |
| Lípidos | LDL, HDL, triglicéridos | Reducir riesgo cardiovascular |
| Riñón | eGFR/TFGe y UACR | Detectar enfermedad renal |
| Ojos | Fondo de ojo | Detectar retinopatía |
| Nervios y pies | Sensibilidad y monofilamento | Prevenir úlceras y amputaciones |
La HbA1c es una de las cifras más importantes
Una medición de glucosa capilar muestra lo que está ocurriendo en un momento concreto.
La hemoglobina glucosilada, conocida como HbA1c o A1C, ofrece una visión más amplia.
Refleja de manera aproximada la exposición promedio a la glucosa durante los últimos dos o tres meses.
En muchas personas adultas no embarazadas con diabetes, un objetivo de HbA1c inferior al 7 % se utiliza como referencia general cuando puede conseguirse sin provocar hipoglucemias importantes.
Pero el 7 % no es una regla idéntica para todo el mundo.
Una persona joven, con pocas enfermedades asociadas y bajo riesgo de hipoglucemia puede tener un objetivo diferente al de una persona mayor con múltiples enfermedades, fragilidad o episodios frecuentes de glucosa baja.
Por eso, el objetivo debe individualizarse.
La edad, la duración de la diabetes, el riesgo cardiovascular, la función renal, el riesgo de hipoglucemia y la capacidad de seguir el tratamiento también deben tenerse en cuenta.
La idea no es perseguir el número más bajo posible.
La idea es conseguir un control seguro y sostenible.
El CGM permite entender algo que la HbA1c no siempre muestra
El monitor continuo de glucosa, conocido internacionalmente como CGM, mide de forma repetida la glucosa presente en el líquido intersticial.
Esto permite observar cómo cambia la glucosa durante el día y la noche.
Una de las medidas más utilizadas es el TIR, Time in Range o tiempo en rango.
Para muchos adultos, el rango estándar utilizado es de 70 a 180 mg/dL.
También se analizan otros dos conceptos.
TAR significa Time Above Range, es decir, tiempo por encima del rango.
TBR significa Time Below Range, o tiempo por debajo del rango.
¿Por qué importa esto?
Imagine dos personas con una HbA1c del 7 %.
La primera mantiene la glucosa relativamente estable entre 90 y 170 mg/dL durante gran parte del día.
La segunda baja varias veces a 55 mg/dL y después sube a 250 o 280 mg/dL.
La media podría ser parecida.
Sin embargo, la estabilidad metabólica es muy diferente.
El CGM permite detectar estas diferencias.
También ayuda a responder preguntas bastante prácticas.
¿Por qué sube tanto mi glucosa después del desayuno?
¿Me baja durante la madrugada?
¿Qué ocurre después de comer arroz, pan o tortillas?
¿Caminar después de cenar cambia realmente mi glucosa?
¿El ejercicio me baja la glucosa inmediatamente o varias horas después?
La dieta para la diabetes no consiste en eliminar todos los carbohidratos
Una de las primeras dudas después de un diagnóstico es:
“¿Tengo que dejar de comer pan, arroz, pasta o tortillas?”
En la mayoría de los casos, no.
Los carbohidratos aumentan la glucosa, pero no todos producen exactamente el mismo efecto.
Importan la cantidad, el tipo, el contenido de fibra, el tamaño de la porción y los alimentos que los acompañan.
Una bebida azucarada puede aportar una cantidad importante de carbohidratos que se absorben rápidamente.
No ocurre exactamente lo mismo con unas lentejas acompañadas de verduras y una fuente de proteína.
Una forma sencilla de organizar el plato consiste en dividirlo visualmente.
Aproximadamente la mitad puede estar formada por verduras no feculentas.
Una cuarta parte puede contener proteínas.
La otra cuarta parte puede destinarse a alimentos con carbohidratos.
Por ejemplo:
verduras o ensalada
pollo, pescado, huevos, tofu o legumbres
arroz, patata, maíz, pasta, pan o tortillas
No es necesario que todos los platos sean idénticos.
Es una herramienta práctica para evitar que casi toda la comida esté formada por carbohidratos.
Arroz, pan, tortillas y legumbres pueden formar parte de una alimentación equilibrada
En los países de habla hispana existen hábitos alimentarios muy diferentes.
En algunas regiones el arroz es un alimento básico.
En otras lo son el pan, las tortillas, las patatas, el maíz o las legumbres.
La diabetes no obliga necesariamente a eliminar estos alimentos.
El problema suele aparecer cuando las porciones son demasiado grandes o cuando se acumulan varias fuentes de carbohidratos en la misma comida.
Por ejemplo:
arroz
pan
patatas
postre
refresco
pueden sumar una cantidad considerable de carbohidratos en una sola comida.
En cambio, reducir la porción de arroz, añadir verduras, incluir pescado o pollo y cambiar el refresco por agua modifica completamente el equilibrio del plato.
También conviene prestar atención a los alimentos aparentemente saludables.
El zumo de fruta, por ejemplo, puede contener una cantidad importante de azúcar y suele beberse con mucha más rapidez de lo que se comería la misma cantidad de fruta entera.
La fruta no está prohibida.
Pero la cantidad importa.
Leer la etiqueta nutricional ayuda más de lo que parece
En los alimentos envasados conviene mirar algo más que la palabra “azúcar”.
El total de carbohidratos aporta información importante porque el almidón también puede aumentar la glucosa.
El tamaño de la ración es igual de importante.
Un producto puede indicar 25 gramos de carbohidratos por ración.
Pero si el envase contiene dos raciones y se consume entero, la cantidad real será de aproximadamente 50 gramos.
También conviene observar:
azúcares añadidos
fibra
grasas saturadas
sodio
cantidad total de energía
Esto es especialmente útil en cereales de desayuno, yogures saborizados, galletas, bebidas, salsas y productos considerados “fitness” o “saludables”.
El pensamiento de Kori a mitad del camino
Cuando se busca información sobre diabetes, resulta fácil terminar con una lista enorme de alimentos prohibidos.
Pero una enfermedad que se controla durante años no puede basarse únicamente en prohibiciones.
Para mí, una pregunta más útil que “¿puedo comer esto?” es:
“¿Cuánto voy a comer, con qué lo voy a acompañar y qué ocurre después con mi glucosa?”
Ese cambio parece pequeño, pero hace que el control sea mucho más realista.
Una alimentación que puede mantenerse durante años suele ser más útil que una dieta perfecta que dura dos semanas.
El ejercicio ayuda a los músculos a utilizar glucosa
El músculo es uno de los principales tejidos consumidores de glucosa.
Durante la actividad física, el músculo aumenta su necesidad de energía.
Esto facilita la utilización de glucosa.
El ejercicio regular también puede mejorar la sensibilidad a la insulina.
Para muchos adultos con diabetes, suele recomendarse acumular alrededor de 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada o superior.
También es útil realizar ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana.
Caminar rápido, montar en bicicleta, nadar o bailar pueden funcionar como ejercicio aeróbico.
Para el trabajo de fuerza pueden utilizarse:
pesas
bandas elásticas
máquinas de gimnasio
sentadillas
ejercicios con el propio peso corporal
No hace falta empezar haciendo una hora diaria.
Una caminata de 10 o 20 minutos después de una comida puede ser un buen comienzo.
Cuando esa costumbre se consolida, puede aumentarse progresivamente.
Una línea útil: es mejor caminar 15 minutos después de cenar cinco días por semana que hacer un entrenamiento agotador una vez y abandonarlo después.
Interrumpir el tiempo sentado también importa
Muchas personas hacen ejercicio durante 30 minutos pero pasan otras diez horas sentadas.
El comportamiento sedentario también merece atención.
Trabajar frente a una computadora, conducir durante muchas horas o pasar gran parte del día sentado puede reducir considerablemente el movimiento total.
Una estrategia sencilla consiste en levantarse periódicamente.
Caminar unos minutos.
Subir unas escaleras.
Mover las piernas.
Hacer unas sentadillas suaves.
No parece un gran entrenamiento, pero ayuda a que el cuerpo no permanezca completamente inactivo durante períodos prolongados.
El ejercicio también puede producir hipoglucemia
El ejercicio es beneficioso, pero no siempre baja la glucosa de forma predecible.
Las personas que utilizan insulina o determinados medicamentos pueden presentar hipoglucemia durante o después de la actividad física.
Esto puede ocurrir especialmente cuando:
se realiza más ejercicio de lo habitual
se ha comido menos
la dosis de insulina es elevada para esa actividad
el ejercicio dura mucho tiempo
la actividad se realiza por la tarde o por la noche
En algunos casos, la glucosa puede bajar varias horas después.
El CGM puede ayudar a reconocer este patrón.
Las personas con retinopatía avanzada, neuropatía importante, úlceras en los pies o enfermedad cardiovascular también pueden necesitar adaptar el tipo de ejercicio.
Necesitar medicamentos no significa haber fracasado
Existe una idea bastante injusta alrededor de la diabetes tipo 2.
“Si termino tomando medicamentos es porque no me cuidé.”
No necesariamente.
La diabetes tipo 2 puede progresar con el tiempo.
La función de las células beta del páncreas puede disminuir y la resistencia a la insulina puede mantenerse.
Por eso, incluso una persona que ha mejorado su alimentación y hace ejercicio puede necesitar tratamiento farmacológico.
Entre los medicamentos utilizados se encuentran:
metformina
inhibidores de DPP-4
inhibidores de SGLT2
agonistas del receptor GLP-1
sulfonilureas
tiazolidinedionas
insulina
Actualmente, la elección no se basa únicamente en cuánto reduce un medicamento la HbA1c.
También pueden considerarse:
enfermedad cardiovascular
insuficiencia cardíaca
enfermedad renal crónica
obesidad
riesgo de hipoglucemia
coste
tolerancia
preferencias del paciente
Algunos inhibidores de SGLT2, por ejemplo, tienen un papel importante en determinados pacientes con enfermedad renal o insuficiencia cardíaca.
Los agonistas del receptor GLP-1 también pueden ser especialmente útiles cuando el control del peso forma parte de los objetivos terapéuticos.
Glucómetro y CGM no son exactamente lo mismo
El glucómetro utiliza una pequeña muestra de sangre, normalmente obtenida de la yema de un dedo.
Muestra la glucosa en ese momento.
El CGM mide glucosa en el líquido intersticial.
Esta diferencia explica por qué las cifras pueden no coincidir exactamente.
Cuando la glucosa está cambiando rápidamente, por ejemplo después de comer o durante el ejercicio, puede existir un pequeño retraso entre la glucosa sanguínea y la lectura del sensor.
Por eso, si una persona tiene síntomas de hipoglucemia pero el sensor muestra una cifra que no parece compatible, puede ser necesario comprobarla con un glucómetro siguiendo las recomendaciones de su equipo médico y del fabricante.
El objetivo del CGM no es mirar el sensor cada cinco minutos.
El objetivo es encontrar patrones.
Las complicaciones de la diabetes pueden avanzar sin síntomas
Una de las características más importantes de las complicaciones diabéticas es que no siempre producen señales tempranas.
Una persona puede ver perfectamente y comenzar a desarrollar retinopatía.
Puede orinar con normalidad mientras aparece enfermedad renal.
Puede no sentir dolor en los pies precisamente porque ha perdido sensibilidad.
Por eso, esperar a que aparezcan síntomas no es una buena estrategia.
| Complicación | Control habitual | Objetivo |
|---|---|---|
| Retinopatía diabética | Examen ocular con dilatación | Detectar lesiones antes de perder visión |
| Enfermedad renal diabética | eGFR/TFGe y UACR | Detectar daño renal temprano |
| Neuropatía periférica | Sensibilidad y monofilamento | Detectar pérdida de sensibilidad |
| Pie diabético | Piel, pulsos, deformidades y sensibilidad | Prevenir úlceras |
| Riesgo cardiovascular | Presión arterial, lípidos y otros factores | Reducir infarto e ictus |
La retinopatía diabética puede comenzar antes de que cambie la visión
La retina contiene numerosos vasos sanguíneos pequeños.
La hiperglucemia prolongada puede dañarlos.
Al principio, la persona puede no notar absolutamente nada.
Con la progresión pueden aparecer:
microaneurismas
hemorragias
edema macular
formación anormal de nuevos vasos
hemorragia vítrea
pérdida de visión
En la diabetes tipo 2 es especialmente importante realizar controles oculares porque la enfermedad puede haber estado presente durante años antes del diagnóstico.
La ausencia de síntomas no significa ausencia de retinopatía.
Los riñones se controlan con sangre y orina
La enfermedad renal diabética también puede ser silenciosa.
Dos de los indicadores más utilizados son:
eGFR o TFGe
UACR o relación albúmina-creatinina urinaria
La eGFR estima la capacidad de filtración de los riñones.
La UACR permite saber si está apareciendo una cantidad anormal de albúmina en la orina.
Estas pruebas no son intercambiables.
Una persona puede tener una filtración todavía relativamente conservada y, sin embargo, empezar a eliminar demasiada albúmina.
Por eso conviene analizar ambos parámetros.
Además, el control de la presión arterial y determinados medicamentos pueden ser muy importantes para proteger la función renal en algunos pacientes.
La neuropatía diabética puede doler, pero también puede eliminar el dolor
La neuropatía periférica puede producir:
hormigueo
sensación de quemazón
dolor punzante
sensación eléctrica
entumecimiento
Pero a veces el problema más peligroso es precisamente dejar de sentir.
Imagine una pequeña piedra dentro de un zapato.
Una persona con sensibilidad normal la nota enseguida.
Una persona con neuropatía puede caminar durante horas sin darse cuenta.
La presión constante puede dañar la piel.
Aparece una herida.
Si además existe mala circulación, la cicatrización puede ser lenta.
Después puede aparecer una infección.
Así comienzan algunas úlceras del pie diabético.
Revisar los pies debería convertirse en una rutina
No hace falta esperar a la consulta médica para mirar los pies.
Puede comprobarlos en casa.
Observe:
las plantas
los talones
los dedos
los espacios entre los dedos
las uñas
Busque:
ampollas
cortes
enrojecimiento
hinchazón
grietas
callos importantes
cambios de color
heridas
Si una persona tiene dificultad para ver la planta del pie puede utilizar un espejo o pedir ayuda.
Una herida pequeña no siempre es un problema menor cuando existe diabetes y pérdida de sensibilidad.
El corazón y el cerebro también forman parte del tratamiento de la diabetes
Las complicaciones de la diabetes no terminan en los ojos, los riñones y los nervios.
La enfermedad cardiovascular es uno de los grandes riesgos a largo plazo.
La hipertensión, el colesterol LDL elevado, el tabaquismo, la obesidad y la enfermedad renal pueden aumentar todavía más ese riesgo.
Por eso una persona puede ir a una consulta de diabetes y terminar hablando también de estatinas o medicamentos para la presión arterial.
Eso no significa necesariamente que la diabetes haya empeorado de repente.
Significa que se está tratando el riesgo global.
Proteger el corazón y el cerebro también es tratar la diabetes.
La hipoglucemia también forma parte de la diabetes
Solemos pensar únicamente en glucosa alta.
Sin embargo, la glucosa demasiado baja también puede ser peligrosa.
Por debajo de 70 mg/dL suele hablarse de hipoglucemia.
Entre los síntomas pueden aparecer:
sudoración
temblores
palpitaciones
hambre intensa
mareo
irritabilidad
confusión
dificultad para concentrarse
Las hipoglucemias graves pueden provocar convulsiones, pérdida de conocimiento o necesidad de ayuda de otra persona.
Quienes utilizan insulina o medicamentos capaces de provocar hipoglucemia deben saber de antemano qué hacer si aparece.
También existen emergencias relacionadas con una glucosa muy elevada
No toda hiperglucemia requiere una visita a urgencias.
Pero algunos síntomas sí necesitan atención rápida.
Entre ellos:
vómitos repetidos
dolor abdominal
deshidratación intensa
respiración profunda o anormal
somnolencia o confusión
alteración del estado de conciencia
Estos síntomas pueden aparecer en situaciones graves como la cetoacidosis diabética o el estado hiperglucémico hiperosmolar.
Las infecciones, la falta de insulina o una enfermedad aguda pueden actuar como desencadenantes.
Esperar durante horas en casa cuando existen estos síntomas puede ser peligroso.
Un ejemplo realista de control integral de la diabetes
Pensemos en Carlos, un hombre de 48 años que trabaja sentado la mayor parte del día.
En una revisión descubre que tiene glucosa elevada.
Las pruebas posteriores confirman diabetes tipo 2.
Además, tiene sobrepeso abdominal, presión arterial algo elevada y colesterol LDL alto.
Carlos decide eliminar los dulces.
Deja de poner azúcar al café.
Sin embargo, continúa desayunando muy poco, come grandes porciones de arroz o pan al mediodía y por la noche suele cenar tarde.
Su glucosa mejora poco.
Después cambia la estrategia.
Empieza a distribuir mejor sus comidas.
Reduce las porciones excesivas de carbohidratos.
Añade verduras y proteína.
Camina unos 20 minutos después de cenar.
Realiza ejercicios de fuerza dos veces por semana.
Su médico añade el tratamiento farmacológico apropiado.
También empieza a controlar su presión arterial y colesterol.
Pero el cambio más importante aparece cuando deja de pensar únicamente en la HbA1c.
Empieza a realizar controles de riñón.
Programa una revisión ocular.
Le revisan los pies y la sensibilidad.
Esto es el control integral de la diabetes.
No depende de una sola acción.
Depende de muchas decisiones razonables trabajando juntas.
El acceso a CGM, medicamentos y educación depende del país
Los sistemas sanitarios son muy diferentes dentro del mundo hispanohablante.
España cuenta con un sistema público de salud con criterios específicos para la financiación de medicamentos y tecnologías.
México, Argentina, Colombia, Chile, Perú y otros países tienen sistemas públicos, seguros privados y programas de cobertura muy diferentes.
Por eso no existe una única regla sobre la financiación de:
sensores CGM
bombas de insulina
tiras reactivas
insulina
agonistas GLP-1
otros medicamentos para la diabetes
La cobertura puede depender de:
tipo de diabetes
tratamiento con insulina
edad
indicación médica
sistema sanitario
seguro
región
Antes de comprar dispositivos costosos conviene preguntar al equipo sanitario, aseguradora o sistema público correspondiente qué opciones están disponibles.
La educación diabetológica es parte del tratamiento
Una persona con diabetes toma decisiones todos los días.
¿Qué desayuno?
¿Puedo hacer ejercicio ahora?
¿Por qué está subiendo mi glucosa?
¿Qué hago si estoy enfermo?
¿Cómo llevo la insulina cuando viajo?
¿Qué hago si aparece una herida en el pie?
Es imposible resolver todas estas cuestiones en una consulta corta.
Por eso la educación diabetológica es tan importante.
Médicos, personal de enfermería, nutricionistas-dietistas, farmacéuticos y educadores en diabetes pueden ayudar a entender cómo utilizar medicamentos, organizar la alimentación y responder a situaciones reales.
Pedir educación no significa no saber cuidarse.
Significa aprender a hacerlo mejor.
Convertir el tratamiento en rutina hace que todo sea más sencillo
Si se enumeran todas las tareas relacionadas con la diabetes, parecen demasiadas.
La solución consiste en integrarlas en la vida cotidiana.
Por la mañana:
medicación
medición de glucosa cuando corresponda
desayuno equilibrado
Durante las comidas:
observar las porciones
no concentrar todos los carbohidratos
añadir verduras y proteína
Después de comer:
caminar cuando sea posible
Por la noche:
revisar los pies
observar tendencias del CGM si se utiliza
Y periódicamente:
HbA1c
presión arterial
colesterol
función renal
orina
revisión ocular
evaluación de nervios y pies
Así, la vida deja de organizarse alrededor de la diabetes.
La diabetes pasa a formar parte de una rutina normal.
Aviso sobre información médica
Este artículo tiene como objetivo ayudar a comprender mejor la diabetes y el control de la glucosa en sangre.
Está basado en materiales publicados por instituciones médicas y organizaciones profesionales reconocidas, como Mayo Clinic, la American Diabetes Association y la Sociedad Coreana de Diabetes. Resume de forma sencilla temas como la glucosa en ayunas, la HbA1c, la resistencia a la insulina, la alimentación, el ejercicio, los medicamentos, los dispositivos médicos, las pruebas de complicaciones y la prevención. Sin embargo, la información médica, los criterios de diagnóstico y las guías de tratamiento pueden seguir actualizándose.
El diagnóstico y el plan de tratamiento pueden variar según los niveles de glucosa, los resultados de HbA1c, los antecedentes médicos, los antecedentes familiares, el peso corporal, la función renal y los medicamentos que esté tomando cada persona. Este artículo no sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado.
Si en un chequeo médico le han mencionado glucosa en ayunas elevada, HbA1c elevada, prediabetes, diabetes tipo 2, riesgo de hipoglucemia, disminución de la función renal, retinopatía, neuropatía o riesgo de enfermedad cardiovascular, se recomienda consultar con su profesional de salud y confirmar si necesita pruebas de seguimiento o un plan de tratamiento.
El pensamiento de Kori
Cuando una persona empieza a estudiar la diabetes, encuentra números por todas partes.
Glucosa en ayunas.
Glucosa posprandial.
HbA1c.
LDL.
eGFR.
UACR.
TIR.
Puede parecer que controlar la diabetes exige estudiar medicina.
Pero, visto desde cierta distancia, la idea es bastante sencilla.
Mantener la glucosa tan estable como sea razonablemente posible.
Evitar hipoglucemias importantes.
Comer de una manera que pueda mantenerse.
Mover el cuerpo con regularidad.
Utilizar los medicamentos cuando sean necesarios.
Controlar la presión arterial y el colesterol.
Y revisar los ojos, los riñones, los nervios y los pies incluso cuando no exista ningún síntoma.
La diabetes no se controla con una comida perfecta.
Tampoco con una semana perfecta.
Se controla con cientos y miles de decisiones normales repetidas durante años.
Por eso, en lugar de buscar perfección, resulta más útil construir un sistema que también podamos repetir mañana.
Control de la diabetes y complicaciones Referencias
American Diabetes Association, Standards of Care in Diabetes—2026
International Diabetes Federation, Diabetes Atlas
World Health Organization, Diabetes
Centers for Disease Control and Prevention, Diabetes and Diabetes Complications
National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, Diabetes Overview
European Association for the Study of Diabetes, Clinical Guidance and Consensus Reports
Sociedad Española de Diabetes, documentos y recomendaciones sobre diabetes
Este artículo tiene fines educativos y no sustituye una valoración médica individual.
Los cambios en medicamentos, dosis de insulina, objetivos de glucosa o tratamiento de complicaciones deben realizarse con un profesional sanitario.
Preguntas y respuestas 1. ¿Una persona con diabetes tiene que dejar de comer carbohidratos?
No necesariamente.
Los carbohidratos pueden formar parte de una alimentación adecuada para la diabetes.
Lo importante es considerar la cantidad, el tipo de alimento, el tamaño de la porción, la fibra y el resto de la comida.
Arroz, pan, pasta, patatas, tortillas, fruta y legumbres pueden formar parte del plan alimentario.
Las personas que utilizan insulina o medicamentos capaces de producir hipoglucemia deberían consultar con su equipo médico antes de hacer reducciones muy importantes en los carbohidratos.
Preguntas y respuestas 2. Si mi HbA1c está por debajo del 7 %, ¿ya no tengo riesgo de complicaciones?
No.
Una HbA1c bien controlada puede reducir el riesgo de determinadas complicaciones, pero no elimina por completo el riesgo.
También influyen la presión arterial, el colesterol LDL, el tabaquismo, el tiempo de evolución de la diabetes, la función renal, el peso y otros factores cardiovasculares.
Por eso los controles de ojos, riñones, nervios y pies siguen siendo necesarios aunque la HbA1c sea buena.
Preguntas y respuestas 3. ¿Todas las personas con diabetes necesitan un CGM?
No.
Un CGM puede resultar especialmente útil en personas que utilizan insulina, presentan hipoglucemias, tienen grandes variaciones de glucosa o necesitan conocer con más detalle cómo afectan la comida y el ejercicio.
Sin embargo, no todas las personas necesitan usarlo.
También deben considerarse el coste, la disponibilidad, la cobertura sanitaria, la comodidad y el tipo de tratamiento.
Un CGM es una herramienta para comprender la glucosa, no un tratamiento por sí mismo.

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Que tengas un día tranquilo y lleno de calma — KoriLife